Desde luego que eran otras épocas...
El Bar Azul no era simplemente el lugar de trabajo de José, el Pelado, sino que también era su vivienda. En la parte alta del negocio había un pequeño habitáculo en el cual dormía y al que solamente se podía acceder a través de una escalera de mano. En realidad era una especie de almacén de mercancía, pero por aquel entonces no podía permitirse otros lujos y los socios estaban de acuerdo en que él viviese allí.
Muy poca gente se podía permitir el lujo de tener un auto. Los medios de transporte más habituales eran el autobús (ómnibus, colectivo... no importa el nombre) y, en casos contados, el tren.