3 ago. 2012

Leo

Llevaba años viviendo allí, y yo nunca le había visto. Debía de ser el único que no se pasaba la tarde en el parque o el polideportivo. Ni siquiera sabía que existía; sin embargo, la vida de mis chicos y todos los del barrio estaba muy ligada, lazos muy fuertes... Y un día supe que un niño llamado Leo vivía en aquella casa. 


Como en todos los pueblos, aldeas, ciudades o lugares del mundo, el tiempo seguía pasando y aquellos muchachos, más de una docena, se fueron convirtiendo en lo que la vida les tenía preparado, o en lo que ellos mismos se buscaron (ésto, a preferencia de quien lo lea o sepa de la historia).

Leo se juntaba con todos los demás y era habitual verlos sentados delante de mi casa, jugando a las cartas, charlando, o, simplemente, reunidos. A veces me enfadaba porque hacían mucho ruido; a veces salía a la puerta y les decía que buscasen otro lugar; pero, tarde o temprano, acababan volviendo allí. Si no eran unos, eran otros; a veces con uno de mis hijos, a veces con el otro; otras veces con los dos, o solamente un grupo de ellos aunque los míos no estuvieran. Me sentía tranquila de tenerlos allí: significaba que no estaban haciendo lío o travesuras en otros sitios; pero no podía decírselo ni mostrarme muy alegre o no habría manera de descansar en silencio en las tardes calurosas del verano, o de mantener una conversación en la casa sin que se viese interrumpida por sus gritos y algarabía de juventud. Al empezar a oscurecer, cambiaban de escenario y se reunían en los bancos del polideportivo. Allí pasaban horas hasta que se empezaban a sentir las voces de las madres (yo incluída) llamando a sus vástagos a casa, generalmente bien pasada la hora de cenar. Y cuando ya fueron un poco más mayores... mirábamos por las ventanas a ver si estaban allí; ya no nos hacían caso y volvían, a veces, cuando los demás ya nos íbamos a dormir.

Pero todo aquello era solo una parte de sus vidas, de nuestras vidas. Chicas y chicos tenían también otros intereses a los que cada vez dedicaban más tiempo, en detrimento del que podían pasar con las familias. ¡Qué rápido se pasan los años!

Leo y los chicos de su edad se unieron para formar un grupo musical. Querían comerse el mundo y nada habría que los parase. ¿Quién puede parar una fuerza tal? Entre todos se repartían las tareas cuando quisieron sacar a la luz la primera maqueta de su música; y ésta, un día, por fin vio la luz. Tantas ilusiones, tantas esperanzas..., se iban apagando cada vez que, tras llamar a una puerta ofreciendo el disco que con tanto esfuerzo habían preparado, la misma puerta se les cerraba y les dejaba del otro lado, cd en mano y el sentimiento de frustración que se iba levantando.

Una tarde llamaron a mi puerta. Era Leo. Me ofreció su disco. Yo sabía de aquel trabajo porque mi hijo mayor había estado ayudando. Le pedí que esperase un minuto, entré en casa y volví con el dinero que me había pedido y le compré el cd. Lo que yo no sabía era que había sido la primera persona que se lo había comprado. Sin embargo, sí sabía que aquel esfuerzo de los chicos no iba a resultar en vano.

Las diferencias empezaron a surgir entre los muchachos después de aquella aventura que no resultó tan fructífera como ellos esperaban. Unos tenían un punto de vista de las cosas, otros... uno diferente... Cosas de la vida, la edad y todo lo demás. Se separaron y cada uno siguió su camino.

El fin de año en que por televisión emitieron el programa especial y vi a Leo interpretando unas estrofas en solitario y luego haciendo los coros a aquella conocida cantante, sentí algo especial, como si se tratase de estar presente en un importante nacimiento. Es verdad que muchos de los chicos del barrio no estaban de acuerdo con aquella interpretación, pero Leo había llegado a un lugar al que ninguno de los demás seguramente llegará nunca. Yo sé que siguen sin entenderlo; algún día sí lo harán.

Leo se ha ido del pueblo. Vuelve siempre que puede y continúa con su carrera artística; no le da de comer, tiene que trabajar en otras actividades para vivir, pero ahí está... y ahí sigue, manteniendo su ilusión. De los chicos del barrio, es el único con el que he podido mantener el contacto. Ayer hablábamos...

- Nadie es profeta en su tierra y lo sabes, Leo. Pero tú no necesitas de la gente que no te entiende; tú puedes llegar arriba sin ellos, y lo conseguirás...

Leo ha preparado un nuevo tema musical y lo dedica a su tierra, nuestra tierra... aunque tenga que estar lejos de ella para poder cantarle y llevarla consigo a todo el mundo. Y yo sé que, al final, así será.



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Dedicado a Leö. Su último tema en:  http://www.youtube.com/watch?v=0mbNlS15PMc



19 comentarios:

  1. Queridos amigos:
    Mis ausencias son más prolongadas de lo que imaginaba, pero sigo aquí, y es lo que importa...
    Quiero agradeceros las visitas, los comentarios, los mensajes de ánimo... y hoy invitaros a la lectura de "Leo".
    Un abrazo con todo mi cariño.
    Biquiños.
    Carmen.

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  2. Hola carmen, un gusto leerte y muy bello y nostalgico relato
    Un abrazo

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    1. Gracias, Lapislázuli, por estar aquí la primera. He visto que también lo has sido en el post que acabo de subir. Para mí esto es algo muy especial. Muchas gracias, amiga.
      ¡Biquiños!

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  3. je, se me hace familiar aquella infancia que narras; yo la puedo hacer mía. que leo y su música tengan toda la suerte del mundo, que su perseverencia rinda los frutos deseados. besos.

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    1. Hola Draco. Dudo que tu infancia y la de Leo hayan coincidido en el tiempo, je. Pero pienso que aunque cambien algunas cosas, otras siempre serán igual.
      ¡Biquiños!

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  4. Me gusta esta entrada.
    Me gusta la gente que lucha y persigue sus ideales; esa constancia dará sus frutos, sin duda.
    Escuché a Leo y su canción y ya verás que llegará, aunque tarde un poquito por los tiempos actuales. Pone mucho sentimiento cantando a su tierra.
    Un abrazo.

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    1. Hola Juglar!
      Sí, es verdad que Leo se lo está trabajando a pulso. Le he visto crecer y voy viendo cómo va avanzando y cambiando para mejor. Hablé con él sobre este post y me comentó que le recordaba muchas cosas... y que sí es cierto que quiso hacer un homenaje a su tierra. Se nota bien que lo hace desde bien adentro...
      ¡Biquiños!

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  5. Carmen, qué alegría ver que has subido un texto nuevo...
    Un gran homenaje para Leo y para todos los Leos que no pierden la esperanza, para todos los que creen en sí mismos y luchas por esa creencia.
    Un beso enorme.
    HD

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    1. Hola Humberto. No sé cuánto durará, pero ya ves que empiezo a escribir de nuevo. Ya le decía yo a mi doctora que esas pastillas no me hacían bien, que no me dejaban escribir... (me las está retirando, je), y empiezo a recuperarme poco a poco. Para mí también es una gran alegría. Además, tengo un pequeño proyecto conjunto con otras personas del que pronto informaré...
      En cuanto a Leo, espero verlo la próxima semana en persona. También ha tenido una época no muy buena y dice que cantar es lo que le ayuda a salir adelante.
      ¡Biquiños!
      Carmen

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  6. Nadie es profeta en su tierra, te lo digo yo que intento ser poeta. Un abrazo Carmen, me alegra volver a verte, espero que te encuentres bien

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    1. Hola Juan! Y yo me pregunto... los que hemos nacido lejos y hemos vivido en tantos lugares que no sabemos decir muy bien de dónde somos... ¿cuál es nuestra tierra si para responder lo más fácil es decir que una es cuidadana del mundo? Quizá la respuesta sea al revés y la tierra nuestra sea aquella en la que, precísamente, no se nos valore por mucho que la sintamos dentro como otros lugares... O si me voy al terreno práctico ¿será mi tierra la que tienen las macetas que tengo en casa con geranios? No me hagas mucho caso, son tonterías...; estoy de buen humor porque siento que poco a poco me voy recuperando de estos meses traidores en cuanto a mi salud. Y también espero que tú estés bien.
      ¡Biquiños!

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  7. ¡Qué alegría volver a leerte, Carmen! Nos cuesta acostumbrarnos a ausencias tan prolongadas.

    Tu homenaje a Leo es -en buena medida- un homenaje a todos los que apuestan por su arte, cosa nada fácil. Hace falta estar muy convencido y ser muy valiente.

    Es un placer leerte.

    Un abrazo,

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    1. Hola Pedro! Muchas gracias por tus palabras. Espero que no se repita demasiado eso de mis ausencias tan prolongadas a la vez que intento ir llevando un ritmo tranquilo que me permita, aunque sea más despacio, recuperar mis actividades y rutinas.
      ¡Biquiños!

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  8. Si Leo persevera, el triunfo está próximo.

    Bueno es volverte a leer.


    Un abrazo.

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    1. Hola Linda Flor! También para mi es un placer tenerte por aquí, y me siento feliz de poder estar de nuevo en los blogs, aunque sea menos tiempo.
      En cuanto a Leo, sé que su trabajo le llevará lejos...
      ¡Biquiños!

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  9. Un bello homenaje para Leo que seguramente triunfará. Muy linda historia. Un abrazo.

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    1. Hola Alma! Me gustó el homenaje de Leo a su tierra (hermosa y mágica tierra, por cierto) y por eso quise darle a conocer; bueno, y para subir el video, no lo niego, pues me ha gustado mucho...
      ¡Biquiños!

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  10. Ya le escuchare atento, me gusta...

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    1. Hola Álvaro! Cuánto tiempo sin verte por aquí! Y me alegra volver a saber de tí. Como habrás podido comprobar, yo he estado varios meses prácticamente sin entrar por internet. Tengo que pasarme con calma por tu blog, que siempre me ha gustado.
      Y Leo..., es un chico muy majo, no me extraña que te guste...
      ¡Biquiños!

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