21 may. 2012

Vidas como las demás

Después de tantos años, conocen muy bien en qué lugar les conviene pasar la noche. Rara vez se decantan por el albergue; tan solo si el tiempo inclemente amenaza de mala manera, o si alguno de los dos se encuentra muy enfermo. No lo han jurado por escrito ni con palabras (cuidarán siempre el uno del otro, en lo bueno y en lo malo, en la riqueza, que saben que no habrá, y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad... hasta que la muerte los separe), pero con sus miradas se entienden y esas son más válidas que cualquier papel firmado, incluso más que un juramento de sangre. Prefieren dormirse mirándose a los ojos, da igual el rincón de la ciudad, el parque o el puente; mañana será otro día y así, día tras día, viven sus vidas tal y como lo han elegido.


Los domingos y fiestas de guardar se dirigen bien temprano hasta el Santuario. El Padre Jorge espera atento, como siempre; un saludo cortés y agradecido, pocas palabras... Sin embargo, ahora ya no está: le han destinado lejos, demasiado lejos, y los otros no son como él; un daño colateral, que dirían algunos, aquellos que censuraban y siguen censurando sus acciones y modo de obrar. De todos modos, antes de irse, les presentó a José, el carpintero, quien no hizo preguntas (lo que el Padre Jorge le pidiera, estaba bien y punto).

Cuando llegan tan temprano al Santuario, se dirigen antes a la casa de José. En un rincón de la carpintería está su maleta, en la que tienen los trajes y ropa limpia. Se asean concienzudamente, se visten, dejan en un rincón el equipaje que a diario les acompaña, y comparten el pobre desayuno que el dueño de la pequeña casa les ofrece. Después, como otros feligreses cualesquiera, se encaminan hacia el templo, siempre a la primera misa. Entran y se sientan en los bancos de atrás. Al terminar el oficio, discretamente, suelen ser los primeros en salir. Regresan a la carpintería, cambian sus trajes por las ropas "de diario"; agradecidos, saludan a José, recogen sus cosas y vuelven a su vida, a la calle: dos mendigos por elección.

Nunca los verás pidiendo dinero delante de una iglesia. No fuman, no beben, no consumen substancias tóxicas, se alejan de cualquier lugar conflictivo; no quieren problemas, tan solo seguir viviendo. Se podría pensar que más que mendigos, son un par de peregrinos.

Y cuando cae la noche, refugiados quizá bajo algún puente, les gusta mirar la puesta de sol y recordar como fueron sucediendo las cosas...; los años del seminario, el día de la ordenación sacerdotal (el día en que por primera vez se miraron a los ojos y se dieron cuenta de que, simplemente, de ese modo, eran capaces de saber lo que el otro pensaba), los destinos separados, el dolor que no acababa... y la decisión de dejarlo todo, irse solos, muy lejos los dos, y vivir juntos sus vidas intentando no molestar.


14 comentarios:

  1. Queridos amigos:

    Gracias por vuestras palabras, por los ánimos, por las visitas, por estar ahí y ser como sois. Puedo contaros que ya estoy un poco mejor y con ganas de, poco a poco, ir retomando mi actividad en los blogs. Sí, es verdad que no he pasado aún por los vuestros, pero de verdad también que no podía. Voy a ir visitándolos también poco a poco.

    Hoy os invito a leer “Vidas como las demás”, que desde anoche empezó a querer salir y por fin acabo de escribirla.

    Un fuerte abrazo para cada uno.

    ¡Biquiños!

    Carmen

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  2. Me alegra que estés mejor. Ya leeré y te comentaré ésta entrada.

    Un abrazo Carmen

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  3. Una vida tal vez dura , ¿pero que vida no es dura?Lo que está muy claro es que tienen motivos para seguir viviendo.
    Besos.

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  4. un par de sobrevivientes de una sociedad que no los entienden y tampoco los acepta, aunque ellos siguen viviendo en su propio mundo, al margen de todo. besos.

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  5. Conmovedora historia, Carmen!!! Me dejó un sabor entrañable. Una valiente elección que logró proveer a dos personas de todo lo que necesitan para ser felices. Tan simple como eso; no hay firmas ni papeles que sean más valederos que un fuerte lazo que los una. Precioso, amiga!!!! Ahhh Y me alegro que ya estés mejor... Un beso enormeeeeeeee!!!

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  6. Suficiente el cielo como techo para ser felices, si hay amor...

    Bello relato, amiga.

    Carmennnnnnnnn, Carmennnnnnnn, que alegría me ha dado verte amiga, te mandé email y no recibía respuesta.
    Espero estés bien, te dejo un besote muy grande.

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  7. Carmen, no sabes como me alegra leer que te vas encontrando mejor. La historia es muy bonita, dos personas perdidas en el mundo que se tienen una a la otra, eso es lo más importante.. a fin de cuentas, la ausencia de los seres queridos y la soledad son el peor de los exilios

    un beso muy especial,

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  8. Me da mucho gusto saber que estás mejor Carmen.

    te mando un abrazo.

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  9. Me gusto yu blog, te rescate de una seguidora mia, te invito a mi blog, quizas te guste o no, pera a mi las meigas mucho. Tengo amigos gallegos, sea por eso. Como es la primera vez vi algg de tu salud no oregunte lo ignoro UN ABRZO

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  10. Estoy muy feliz de que estes mejor. Muchos Biquiños!!!!!!

    Como siempre tu trabajo es precioso. Saludos. Laura.

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  11. Un relato que conmueve, Carmen. A veces me pregunto si con el amor solamente alcanza, pero todavía no encontré la respuesta. Lo extraño es que si tuviera que dar una ya, ahora, diría que no...
    Te dejo un beso enorme y qué bueno que ya estés mejor.
    HD

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  12. Hay que respetar las decisiones de cualquiera. El amor está muy lejos de seguir los cánones tradicionales. Y es más amor cuando no importa dejarlo todo.

    Un abrazo Carmen

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  13. Hola, he conocido su blog a traves de Directory International Blog, me ha gustado mucho asi que me hago seguidora suya, y le invito a conocer mi blog y encantada si se hace seguidora. Besitos. Buen fin de semana.

    http://silvia-artesaniadelsur.blogspot.com

    spbavg1@gmail.com

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  14. Una gran prueba de AMOR

    ¿Pero porqué no encausar sus vidas, cultura para poder aspirar a algo más, pueden?

    Saludos, manolo

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