28 jul. 2011

En nada

La abuela Encarnación vivía sola en su vieja casa de piedra, allá arriba, en lo alto del acantilado que caía vertiginosamente sobre el mar.

El mar..., la mar... que se lo había llevado, a su hijo pequeño tantos años atrás...

24 jul. 2011

Tiempos verbales

Era un hombre bueno, trabajador, atractivo. Se enamoró, pero no fue correspondido y decidió emigrar. Ya en su madurez regresó, montó su negocio, compró su piso; le faltaba compañía y para su familia más directa ninguna de las "elegidas" era la indicada. Pasaron más años...

20 jul. 2011

Mens in corpore

Salimos corriendo por la puerta que daba a la calle Fragata Sarmiento; salir por Gaona era dar más vuelta. Normalmente no nos dejaban alejarnos mucho de las puertas, pero aquel día era especial y teníamos el permiso de mamá. Y allá lo vimos, casi al final de la cuadra, del otro lado de la calle: lo que había sido un baldío se había convertido en un jardín de juegos infantiles.

17 jul. 2011

Libro de faltas

¿En dónde se quedó el pasado? Cuando era muy joven lo encontraba en el aquel baúl verde, el que cruzó el Atlántico con nosotros, en algún rincón de la bodega del gran barco; el que habitaba en el desván de la casa de mis padres. Subía a propósito para verlo; lo abría y allí estaba todo: los cuadernos de los primeros años en el colegio, algunas prendas de bebé que mi madre guardaba y que habíamos usado y heredado la una de la otra, el disfraz de bailarina de ballet que llevó mi hermana en aquella función (¿en dónde habrá quedado el mío?); una carpeta con fotos viejas, tanto, que nadie podría discutir que habían sido tomadas muchos años antes de nacer nosotras; los vestidos de la primera comunión, muñecas de trapo, ropa antigua de mamá; algunos libros de escuela, instituto o de la universidad (ni sé cómo llegaron hasta allí) ... Pero ahora aquel baúl  no existe.

10 jul. 2011

Bailía de Faro. Sabbath.

Ya era tarde, demasiado tarde.

"Un sueño", pensó, mientras a su mente llegaban imágenes difusas envueltas en olor a incienso. Se vió a sí mismo acurrucado tras la pila bautismal. Delante de sus ojos una luz se filtraba en medio de las figuras humanas vestidas de blanco y allá, ante el altar, aquella escena increíble de la cual no podía apartar la mirada. Quiso acercarse para ver mejor, "no, no es la pila, es..."; fue entonces cuando reconoció el lugar, tropezó, todo se volvió oscuro. "Otra pesadilla", se dijo, hasta el momento en que llevó su mano a su propia cabeza, le dolía. El suelo y sus ropas aparecieron teñidos de sangre, su propia sangre.

4 jul. 2011

La mamma

Corrían los años sesenta envueltos en su capa de miserias y novedades, pero corrían demasiado aprisa delante de los ya pasados cincuenta. La mamma no podía correr, mas su bebé tenía prisa por ver la luz. Ella lloraba; su marido intentaba tranquilizarla al llegar al hospital Rivadavia. Después de siete hijos varones, la idea de volver a ser madre de otro chico no le hacía la menor ilusión. Quizá recordaba su infancia en Italia, su matrimonio, el largo viaje que los llevó a Buenos Aires en aquel barco, todos y cada uno de los partos y los otros hijos que no llegaron a sobrevivir...

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